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Mi canción.

Estoy tocando la tierra con mis pies, porque mis pies no están soñando. Esto no es un sueño y yo estoy despierta. Por fin.
No hay nada o igual que me desvele a medianoche. No estoy en el lugar donde estaba. Soy una puta guerrera incluso cuando estoy en el fondo. Mírame tragarme el attetion whore y la falsa autoestima, mientras sonrío con ganas. Déjame decirte que en el mundo existen demasiadas personas y que cada uno tiene una forma de comportarse y una reacción ante las cosas. Esta soy yo.

Real, tan real que a veces me duele. Esta es mi reacción.

Estoy tocando el suelo, estoy mirando mis posibilidades. Estoy estudiando lo que siempre he querido, estoy en el color de pelo perfecto para mí, con el cuerpo que tengo, con la mirada llena, con los ojos abiertos, con el sujetador apropiado, con mis curvas y con culo, con mi dedo gordo del pie enfadado con los demás dedos, con mi mancha en mi pierna derecha, con mis cicatrices físicas y mentales, con mis uñas pintadas o sin pintar, con pelo o sin él, con caderas anchas, con una 80-60-90. Siendo caprichosa, simpática, o borde a ratos, divertida, bromista a veces, alegre, triste, depresiva, con ataques o sin ellos, con miedo o sin él, con una sonrisa o con seriedad, siendo ángel o un demonio, con toda la ropa encima o sin ella. Con el pelo suelto o en un moño.

Estoy tocando el suelo, cantando esta canción, recitando el poema, poniéndole una base a mi vida, añadiéndole la instrumentación, pidiendo perdón si es necesario, agradeciendo lo que haga falta, sonriéndote, riendo al viento, llorando cuando quiera, perder el control.

Estoy despidíendome de este año, año de cambios, de amistades nuevas, de personas impresionantes, de experiencias, de libertidad, de lucha, de rupturas.









 MAGIA.

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¿Te quedarías conmigo pase lo que pase?

Te juro que intento luchar. No es sencillo. Solo siento que soy patética.
Quiero estar a la altura pero nunca seré como ella. No hace falta ya lo sé, y que soy yo y ya está, también.
Yo no tendré unos ojos grandes y azules nunca.
No seré lo suficientemente bonita o delgada o algo más perfecta.
Las cosas que me dices son solo palabras que vuelan...que se me escapan entre los dedos.
Esto es difícil para mí porque siento que una vez más voy a volver a ser tan gilipollas que voy a caer.
No digo te quiero sin sentirlo. Resulta asfixiante pensar que me olvidarás por no venir.
Estoy cansada, JODER. ¡QUIERO QUE ALGO SALGA BIEN DE UNA PUTA VEZ!

A lo mejor, yo no me lo merezco y por eso no lo encuentro. A lo mejor no eres tú. A lo mejor no hay nadie para mí. A lo mejor no es nada.



Lo siento, me tropiezo muchas veces. Forma parte de lo que soy. No quiero ser como muchas. Quiero a un chico que valga por todos los que existan el mundo.


Lorena Lupión Alabarce~

Todo el mundo tiene cicatrices. Todos tienen heridas. Normalmente decimos que se trata de ser fuertes, de seguir adelante, de OLVIDAR. Las personas que no consiguen hacer eso son tildadas de débiles, de tristes. Les echamos la culpa, como "bueno, tú te empeñas en seguir así". No es del todo así.

Aquí no hablo de fuertes o de débiles. No hablo de más o menos dolor. No hablo de si son más importantes las enfermedades mentales o las físicas, porque creo que ni siquiera el mundo debería hacerse ese debate.  No hablo de errores ni de aciertos. Hablo de lo que hay. De lo que tenemos. De lo que somos. Hablo del derecho a la libertad de expresión. Hablo de HABLAR ante las dudas, ante los problemas. Hablo de que hace dos años que te fuiste. Nos dejaste el dolor que sentías, con el que creías que así vencerías. Dejaste una herida que nunca será cerrada. Esa, NUNCA será cerrada. Tus padres te echan de menos. Vi a tu madre hace un año. Estaba perdida y lo sigue estando. Nunca se recupera…

2 años más tarde.

¿Has sentido que sobras? No de un lugar, un sitio, de un grupo de amigos, con tu pareja, familia. Sino de la vida.


Justo ahí. El momento en que miras a ambos lados lados y desaparece lo que conoces. En el que la gente es extraña y no te entiende. ¿Te ocultas? ¿Se ocultan? ¿Conoces el vacío? Será tu perdición.

¿Has jugado? A tu juego. A la mentira. A la sonrisa fingida. Al tengo miedo, ¿a qué? No has estado en níngún precipicio, pero no lo necesitaste para sentirte caer. Y caer es jodidamente metáforico. Puedes caer cuando estás en la calle. Cuando estás en el super. En el baño. En la cocina, al lado de tus calorías. En el sofá. En casa de una amiga. En una graduación que todos esperan expectantes. En una boda. En el fondo del mar. En la piscina. En una reunión. En una cita. En un beso. En navidad.

Puedes morir por dentro, que tus entrañas se llenen de hemorragias que no puedas parar al mantener simplemente la puta boca cerrada. Dirás que tienes miedo, que te sientes mal. Vas a pedir a…