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Mi canción.

Estoy tocando la tierra con mis pies, porque mis pies no están soñando. Esto no es un sueño y yo estoy despierta. Por fin.
No hay nada o igual que me desvele a medianoche. No estoy en el lugar donde estaba. Soy una puta guerrera incluso cuando estoy en el fondo. Mírame tragarme el attetion whore y la falsa autoestima, mientras sonrío con ganas. Déjame decirte que en el mundo existen demasiadas personas y que cada uno tiene una forma de comportarse y una reacción ante las cosas. Esta soy yo.

Real, tan real que a veces me duele. Esta es mi reacción.

Estoy tocando el suelo, estoy mirando mis posibilidades. Estoy estudiando lo que siempre he querido, estoy en el color de pelo perfecto para mí, con el cuerpo que tengo, con la mirada llena, con los ojos abiertos, con el sujetador apropiado, con mis curvas y con culo, con mi dedo gordo del pie enfadado con los demás dedos, con mi mancha en mi pierna derecha, con mis cicatrices físicas y mentales, con mis uñas pintadas o sin pintar, con pelo o sin él, con caderas anchas, con una 80-60-90. Siendo caprichosa, simpática, o borde a ratos, divertida, bromista a veces, alegre, triste, depresiva, con ataques o sin ellos, con miedo o sin él, con una sonrisa o con seriedad, siendo ángel o un demonio, con toda la ropa encima o sin ella. Con el pelo suelto o en un moño.

Estoy tocando el suelo, cantando esta canción, recitando el poema, poniéndole una base a mi vida, añadiéndole la instrumentación, pidiendo perdón si es necesario, agradeciendo lo que haga falta, sonriéndote, riendo al viento, llorando cuando quiera, perder el control.

Estoy despidíendome de este año, año de cambios, de amistades nuevas, de personas impresionantes, de experiencias, de libertidad, de lucha, de rupturas.









 MAGIA.

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