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Para nada.

Hay muchos días importantes en la vida. Hay muchos días que nos marcan y los recordamos para siempre. Hoy es uno de ellos, no es necesariamente demasiado trascendental ni importante, pero es ese día en el que te das cuenta de algo. Algo que te has estado negando todo este tiempo, porque tenias miedo, porque no querías que fuese cierto. No tengo formas de explicar cuanto me duele, como se clava en mis entrañas. Porque es realmente devastador.

Cuando conozco a alguien y mantengo la amistad y el cariño durante tanto tiempo, espero que eso me haga feliz y me haga sonreír. He fallado dos veces, en realidad más pero esas dos personas son del mismo lugar. A mi me encanta ese lugar. Di todo de mí a la primera persona que conocí. Toda la ayuda, todas mis lágrimas y mi comprensión pero no fue suficiente. Me rompió la vida y dejó tras de sí una herida tan jodidamente grande que me ha creado un trauma. No miento. Supongo que esa es la razón de mis delirios con la segunda persona. Son mis miedos y ante todo mis ganas de que no acabe nunca. Porque todo el amor y si, joder ostia, amor que le tengo, todo el cariño, el aprecio, las risas, su sonrisa, la mía, todo eso siempre será nuestro y no quiero terminar ese nuestro. Hay días en los que me hago siempre la misma pregunta ¿dónde me he equivocado para que dos personas me acaben tirando a la basura? La primera persona obviamente fue así y la segunda no es del todo así, diría que me siento así pero no se compara para nada con la primera.
La segunda me dio la vida, las ganas, la fuerza, la oportunidad...puede que su actitud, su conducta sean pasar de todo, pero me he visto a mi misma en el espejo. Lo volví a dar todo y me he visto en el suelo. En el suelo como entonces. ¿Qué tengo tan malo para que dos personas por las que di todo me dejen?  Se olviden de mi, me aparten o cambien conmigo cuando yo...me he mantenido queriendo igual. ¿Qué tengo?

He visto el amor y la ternura de la segunda persona que jamás vi en la primera. Supongo que por eso lo he querido tanto. Aun a veces sabe sacarme una sonrisa. Muy a veces. Supongo que es difícil de creer, que no entiendan porque sigue en mi vida si tan mal me siento. Lo prefiero. Prefiero estar muerta a que él no esté en mi vida. Sé que él tampoco es que lo pueda entender, pero simplemente es. Y se lo diría a la cara.
A veces tengo la sensación tan fuerte de que la segunda persona nunca entendió lo que me hizo la primera. Nunca entendió el dolor, la espera, la ira atragantada. Quizá no me explique bien, quizá nadie pueda entenderlo. Pero yo no quería conocer a nadie más de allí. Tenia miedo. No quería odiar el lugar que me vio renacer. Pero él insistió, y me dio su número. Y lo deje entrar y ni siquiera sé si es consciente de esto.

Para nada.

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