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Saltando océanos.

He crecido como una reina. Me he valido de las armas más honestas para ser reina. Alabaron mis ropas, mis labios y el corazón tan tierno que se me escapaba de las manos a los 13 años. Me sacudieron y me sumergieron en la bañera para desteñir mis labios. He sido continuamente perseguida. Por la moda, las promesas tontas y el dolor de la adolescencia. "Mírala a ella, es más que perfecta, mírate no eres nada comparada con ella"- gritaba la sociedad derrramando su maldad en mi cabeza. Pero en verdad yo soñaba con ser una sirena. Sumergirme en el mar y no salir jamás.

Cruel ser que me observaba en el espejo. Se rió de mi cuerpo, y los órganos que habitaban su espacio. ¿Nunca has caminado ausente en mitad de una multitud de gente que no te entiende? La reina se caía, una y otra vez. Confiaba a gente sus secretos y estos le escupían a la cara. Calló y murió. "Bonitas muñecas"-pensaba, " perfectas para llenarlas de marcas".Una rosa en San Valentín la hacía sentirse una verdadera reina. Perdía vida mientras según otros crecía como reina. Maltratada, tirada a la basura real. Señalada por defectos que la hacían llorar. Instantes que se fugaban sin más. Buscar al rey la pudo matar.

La reina de un mundo que no era ni sería su reino. 


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