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14. Tocar fondo.

Me voy enfrascando en recuerdos a las 22:52 del día 13 de marzo de 2015. Digamos que la cosa va del día siguiente, de aquel 14 de marzo de 2012. De la batalla a lo despiadado de mi mente. A la cordura hecha locura.  Al brillo que sin brillo de labios intentan naturalmente mis labios crear.

Hace 3 años, decidí ponerle fin. Había tocado fondo y nunca se sintió tan mal hacerlo. Nunca pensé que el fondo fuese tan desastroso. La soledad no es un buen antídoto contra la desesperanza. Contra el fondo. No tenía con quién contar. No podía llorar en los hombros de nadie. Se sentía fuera de lugar hacerlo con alguien con quién no tuviese la suficiente confianza y confidencialidad. Superar aquello fue duro. No sé porque lo decidí, no sé porque cambié, si existiera una forma y la hubiese averiguado, estaría repartiendo felicidad por todos lados. Mirando ahora hacia atrás, no me curé tanto. Atreverme a bailar, romper las reglas y volar fue realmente hermoso. Fue liberador.

Hace 3 años, me odiaba. No es sencillo ir por la calle y sentir que no eres nada. Evitar compararse con otras chicas era un caso perdido. Era muy difícil parar las voces. Todas las noches me decían que era horrible, que no servía, que debía dejar de comer, cortarme hasta desangrarme, que no era lo suficiente en nada, que estaba...GORDA.

Este 2015, como en el 2013 y 2014 debería decir lo grandioso que es cumplir un año más co una sonrisa y un rostro feliz, con la sensación de que me amo. No sé que son exactamente las recaídas, las bajadas al suelo y los bajones. No sé porque la gente recae. Mi principio al tropezar el suelo empezó cuando tú decidiste atravesarlo. Decir que no me afectó demasiado sería mentir descaradamente. Tu partida fue mi pérdida y eso que no te conocía...pero como si lo hubiera hecho. Teniamos tantas cosas en común, sé que podríamos habernos hecho grandes amigas, que hubiera hecho de todo como muchos hicieron para ganar tu mundo. Aquel verano que le siguió, acabo conmigo. No fuí feliz, no soy feliz , pero sé que es mi destino serlo. Ya no cuento las veces en las que quise marcharme. Contigo. Dónde sea que tú estés.
Hay personas que llegan y te abren la puerta, te muestran la vida, dicen que te quieren y se quedan. Se quedan a pasar el rato pero tú piensas que se quedaran siempre. Creer que te quedarías siempre, arruinó todo.

Hace meses sentí que no había elección, lo tenía jodidamente claro...no entendí porque alguien me querría aquí. No sabía que demonios podía ofrecerle al mundo, como podía ayudar si no me ayudaba yo misma. Me veía el absurdo sudoku que nadie podía descifrar ni resolver. Supongo que me sentí indefensa, herida y aniquilada por todas las veces que me derrumbé, que las cosas vuelven cuando estás a punto de atravesar el jodido suelo. Supongo que siempre hay un capitulo oculto en la vida de todos. Éste es en parte el mío. Simplemente quería dejarme ir.

Después del 30 de noviembre, no sé como me sentí. Pasar por aquello me hizo darme cuenta que no era precisamente débil. O que la debilidad o la fortaleza no son adjetivos utilizables en estas condiciones. Antes de atravesar el suelo, atravesar el suelo de la ciudad, el del cementerio deseosa (odio admitir) de ver cómo sería la no vida allí, atravesar calles y llegar a campo cerrado con una carretera de muro. Quedarme entre la carretera y el árbol por miedo a lo oscuro. Por miedo a más cosas de las que creía posible. Escuchar la vibración que no para a lo lejos. No para todo en absoluto al volver a casa. Sigue contigo.

Hace 3 años, fue horrible. Es increíble que no supiese entonces que se podía estar aún peor, que se podía tocar aún más bajo. Se puede. Hay días en que las cosas vuelven a estar perdidas como hace 3 meses. Como desde que te dejaste caer. No hay razón para existir. Jamás habrá algo peor que aquel pensamiento y que entenderlo es tan jodido que resulta imposible. Estar "hermosas" en la morgue. Asfixiante.

Hoy, es 14 de marzo. No soy feliz y tampoco conseguí ser perfecta. No existe. Creo en la valentía, en que uno puede superarse cada día, que tú pudiste hacerlo y que a veces pienso que yo debería estar en tu lugar y tú aquí. No es fácil aceptarlo. Hace casi un año que te marchaste. Que nos dejaste tu luz para guiarnos en el camino. Que te echan de menos aquellos que te amaron y yo. Que las palabras hacen daño y que un "fea" puede matarte. Si la respuesta es "pasa de lo que digan o ¿por qué te afecta tanto?" diré que es jodido. Es jodido mirarse al espejo y ver un fantasma. Pensar que con cada bocado hay un demonio entrando en ti. Pensar que no estás a la altura de las demás, que no eres suficiente. Que te digan que la gente no quiere estar cerca de gente negativa o depresiva, bah...y que no sepas cambiar eso, te enferma. Que te veas como el problema y que sea mejor para todos que no estés.

Estoy aqui, y tú no puedes volver, pero yo si. Hoy lo hago por ti. Te dedico mi 14, Lorena.

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