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Estoy en dolor.







Estaba en dolor. Estaba luchando por respirar a las 3 de la mañana. Estaba como otras veces cerca del otro lado, del horror y del daño. Estaba desequilibrada. Al final del día estoy dándome cuenta de que todos parecen saber que sientes o cómo debes sentirte. Ellos saben todo. Como pararte mirando la lámpara de la habitación y detenerte pensando que sería un horrible paisaje el del día siguiente. Eso te salva. 
Fui una idiota, soy una idiota. Creía que ibas a salvarme, creía que algo podrías entender de mí y que podrías verme caer y saber que ahí podrías hacer algo aunque estuvieses asustado o cabreado. Creía en ti. No eres un superhéroe y nunca te culparía. Hasta me siento tentada a curar que pienses que no hay nada positivo que me hayas aportado. Porque he vivido tanto...y no se hacerlo entender. Creo que lo más doloroso es la ironía del dolor. Son esas risas pequeñas hacia el sentimiento, la sensación de barrera cuando yo cruzo las piernas y tú remarcas la batalla, o el silencio o te cruzas de brazos. Yo me hago pequeña, más de lo que ya lo soy. Y si pudiese mirarte a los ojos verías el miedo. Verías como tan dentro esta el problema. A veces tengo ganas de huir, de dejarme ir porque no me siento con vida ante estas cosas. Yo soy así. Efímera, inestable pero soy tan increíble que te sorprenderías. Dudo que me hayas visto así cuando apenas me has visto. Dudo que puedas ver mi luz. Odio decir que tengo heridas en la piel por ti. Y que a veces no cicatrizan aunque digas que no me raye.
Al final del día pienso en que he hecho para convertirme en lo que soy para ti, pero nunca doy con la respuesta. Hay silencio. No se dónde quedo que fuese tu niña favorita, ni que tú fueses mi cani cariñoso, no sé porque fuiste así conmigo. No entiendo tus palabras y no me animo a vivirlas de nuevo. No me siento con vida cuando dices que puedes pegar con tu puño en la pared. No me siento con vida cuando pagas las cosas conmigo. No me siento con vida cuando de repente me limitas, cuando descubro que no soy tan jodidamente importante. 
Supongo que a veces soy el error, y parezco ser el tuyo a cada instante. Supongo que soy la mentira, soy el problema, soy la daga y soy el sudoku de una sopa de números que nunca podrías descifrar. Estoy vacía cuando te pienso ahora.
Y ahora soy yo junto a ti, la que no entiende de nada. Y como no sé como acabar esto, puedo decir que realmente estoy en dolor. 

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¿Te quedarías conmigo pase lo que pase?

Te juro que intento luchar. No es sencillo. Solo siento que soy patética.
Quiero estar a la altura pero nunca seré como ella. No hace falta ya lo sé, y que soy yo y ya está, también.
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A lo mejor, yo no me lo merezco y por eso no lo encuentro. A lo mejor no eres tú. A lo mejor no hay nadie para mí. A lo mejor no es nada.



Lo siento, me tropiezo muchas veces. Forma parte de lo que soy. No quiero ser como muchas. Quiero a un chico que valga por todos los que existan el mundo.


Lorena Lupión Alabarce~

Todo el mundo tiene cicatrices. Todos tienen heridas. Normalmente decimos que se trata de ser fuertes, de seguir adelante, de OLVIDAR. Las personas que no consiguen hacer eso son tildadas de débiles, de tristes. Les echamos la culpa, como "bueno, tú te empeñas en seguir así". No es del todo así.

Aquí no hablo de fuertes o de débiles. No hablo de más o menos dolor. No hablo de si son más importantes las enfermedades mentales o las físicas, porque creo que ni siquiera el mundo debería hacerse ese debate.  No hablo de errores ni de aciertos. Hablo de lo que hay. De lo que tenemos. De lo que somos. Hablo del derecho a la libertad de expresión. Hablo de HABLAR ante las dudas, ante los problemas. Hablo de que hace dos años que te fuiste. Nos dejaste el dolor que sentías, con el que creías que así vencerías. Dejaste una herida que nunca será cerrada. Esa, NUNCA será cerrada. Tus padres te echan de menos. Vi a tu madre hace un año. Estaba perdida y lo sigue estando. Nunca se recupera…

2 años más tarde.

¿Has sentido que sobras? No de un lugar, un sitio, de un grupo de amigos, con tu pareja, familia. Sino de la vida.


Justo ahí. El momento en que miras a ambos lados lados y desaparece lo que conoces. En el que la gente es extraña y no te entiende. ¿Te ocultas? ¿Se ocultan? ¿Conoces el vacío? Será tu perdición.

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Puedes morir por dentro, que tus entrañas se llenen de hemorragias que no puedas parar al mantener simplemente la puta boca cerrada. Dirás que tienes miedo, que te sientes mal. Vas a pedir a…