Ir al contenido principal

November.



¿Hay en realidad una forma fácil de decir esto? ¿hay una forma para que alguien lo entienda?


"- ¿Qué me pasa realmente?
- ¿ Todo se resume a una baja autoestima, soy lo que pienso?
-  Hay cosas debajo.
-  A los 6 años.
-  Círculo de mejoría/desmejoría.
-  Si hay motivación ¿por qué desaparece cuando hay tantas ganas?
-  ¿Sentimiento de desperdicio social? Ir a un psiquiatra/psicólogo, me hace sentir rara porque no hay problema conmigo.
-  No trastorno, no depresión ¿¿que cojones??
-  ¿Cómo puede ser un pensamiento suicida recurrente normal?
                                                                                                   ~Preguntas a mi psicóloga.


Yo pensaba hace muchos años que había algo muy malo en mí. Me asfixiaba la báscula, el peso, el reloj, el ruido, el desamor, el amor, la soledad, el miedo, los cortes, la comida, mucho, mucho. Pensaba que tenía un problema en la cabeza porque yo no era como todo el mundo y tenía tantas ganas de ser como todo el mundo. Ser diferente, ser la rara era la etiqueta que ardía debajo de la piel.
Podía saber que pensaban los demás o desde luego, creía saberlo. Era esa edad donde todo se te acumulaba pero con el tiempo descubres que cualquier edad es propicia para enfrentarte a tus demonios. Solo que esa era un poco más delicada. Pensaba que el mundo estaría mejor sin mí y que todos me odiaban. Me veía en el espejo y pensaba "no voy a comer, que se jodan". El "que se jodan" era una invitación cordial a todos los que me llamaban fea, bicho, horrible, tonta, pava, y motes que jamás llegue a leer de aquel papel, a irse directamente a la mierda. Tenía la creencia que otras personas tienen, de que delgada sería aceptada. Que la delgadez era la salud y la belleza. Pensaba que vivir en casa era el infierno porque no se sentía bien. Pasaba las tardes sola y no salía. Nunca tuve al principio a esa gente que te decía de quedar o que te animaba en un mal día, sinceramente ni siquiera lo recuerdo. Había tantas cosas en mi cabeza que jamás se ponían en orden que me estaban volviendo loca y sí, hubo una gran época en que pensaba que lo estaba. Lloraba cinco veces al día, cambiaba de ánimo en minutos, no me soportaba. Pensaba que estaba trastornada. Tenía una depresión, una bipolaridad tipo II, una psicosis, un trastorno de personalidad limítrofe, trastorno de ansiedad, ciclotimia, hipofrenia, y no sé que más. Mi mente no paraba de dar vueltas y no me ayudaba la autolesión, irónicamente una piensa que sí. Pensaba que debería hacer algo con el dolor, evitarlo, evadirlo. ¿Quién quiere sentir dolor, sufrimiento o simplemente sentir? No tuve el acercamiento a personas que pudiesen beber o fumar en aquella época asi que simplemente eso me freno a no llevarlo acabo. Pensaba que si me emborrachaba podría olvidar y que si tomaba drogas la vida parecería mejor. Bueno, solo tenía 15.

Quería ser buena o al menos normal en deportes. Me hería de una forma inhumana que se rieran por lo bajo, que me miraran de reojo, que pensaran que yo no era lo suficientemente buena, lo suficientemente bonita, lo suficientemente delgada, lo suficiente. El enfado era procesado por dentro y jamás, jamás debía salir. Odiaba la facilidad en la que podían hacerme sentir que me merecía no existir. Que todo era frágil y era débil.

Hablo en pasado como si no fuese ahora. A veces me preocupa que la gente no pueda verlo. No pueda ver la verdad, que no se cuestionen, o que no alcancen a alguien como yo. ¿Dónde estoy?
No tengo nada. No. No me pasa nada realmente. Mi psicóloga me enseño un papel que ponía "trastorno por evitación experiencial". Eso, tengo. Se trata de la evitación del dolor a base de métodos poco saludables y muy dañinos.Suprimir la realidad. Detestar el malestar. Querer felicidad porque se suponía que era la base de la vida. Todos sufrimos trastorno por evitación experiencial, porque yo me autolesiono, tú dejas de comer, él se droga, ella bebe, nosotros pensamos en el suicidio, vosotros os mataís a hacer ejercicio desmesurado, y ellos eres yo, tú, él, ella, nosotros y vosotros.

Tengo cambios de humor como siempre, que me hacen estar bien un día y otro mal. Todo dependiendo. Y la verdad, es que eso, es NORMAL. Así soy yo. Asi sois vosotros.
La vida es una montaña rusa, seguro que lo habeís escuchado, pues es cierto. A veces estamos arriba del todo y se siente bien, y a veces tocamos fondo y nos hundimos y está bien. Está bien sentir dolor, está bien llorar y todas las cosas que acompañan cuando uno se siente mal. Esta sociedad se ha encargado de hacernos saber que el dolor debe ser eliminado. Pastillas para cualquier tipo de dolor físico y mental, drogas de abuso, alcohol, fiestas, etc. Las mejores enseñanzas nos la da el dolor. Tocar fondo es necesario porque cuando tocas fondo, ¿qué hay debajo del fondo? Nada. Y de ahí que la esperanza sea lo último que se pierde. Cuando tocamos fondo, nos impulsamos. Luego solo tendremos que ascender. Y obviamente que volveremos a tocar fondo, a veces solo serán bajones y otras tocaremos fondo pero luego sabremos que tendremos que ascender y que con estrategias clave y con planes y cambios podremos hacerlo bien.
Si te sientes mal no te quedes en la cama, haz algo. No quieres, lo sé, pero hay que hacerlo. ¿Te sientes perdida? Bueno, pues siéntete perdida, lo necesitas. ¿Te va mal con tu chica? Pues experimentalo, es una lección de vida.

He aprendido que el círculo de mejoría/desmejoría se trunca cuando hay estrategias clave. Tocar fondo, ascender poniendo planes y cambios, que algo no salga como esperamos y dejar de hacerlo, por lo que nos lleva a sentirnos mal y a evitar el dolor. Estrategias. Sigue con ello, sigue haciendo esos planes a pesar del malestar, porque el malestar es temporal y esos planes son fijos. Aquí nadie dice que esto sea precisamente fácil, para nada. Esto es muy duro, resulta aún más para las personas que como yo son emocionalmente intensas o altamente sensibles.
He pasado muchos años de mi vida pensando que había algo malo en mí, que no estaba bien de la cabeza, y que tener pensamientos suicidas hacía que quisiese suicidarme.
He aprendido que el pensamiento suicida es normal, porque creemos que somos lo que pensamos. Si alguien no está de acuerdo es normal porque comprender esto es complicado. Se llama cultura. La cultura occidental no entiende el suicidio como algo positivo. ¿Quién iba a pensar que es positivo? Bueno, en otros países hasta esta elogiado. Si piensas en suicidarte, enhorabuena, podrás ir al cielo o donde sea, y tendrás todo lo que siempre has querido. En otros países.
Pensar es normal. Llevarlo a la acción es el problema.


Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Te quedarías conmigo pase lo que pase?

Te juro que intento luchar. No es sencillo. Solo siento que soy patética.
Quiero estar a la altura pero nunca seré como ella. No hace falta ya lo sé, y que soy yo y ya está, también.
Yo no tendré unos ojos grandes y azules nunca.
No seré lo suficientemente bonita o delgada o algo más perfecta.
Las cosas que me dices son solo palabras que vuelan...que se me escapan entre los dedos.
Esto es difícil para mí porque siento que una vez más voy a volver a ser tan gilipollas que voy a caer.
No digo te quiero sin sentirlo. Resulta asfixiante pensar que me olvidarás por no venir.
Estoy cansada, JODER. ¡QUIERO QUE ALGO SALGA BIEN DE UNA PUTA VEZ!

A lo mejor, yo no me lo merezco y por eso no lo encuentro. A lo mejor no eres tú. A lo mejor no hay nadie para mí. A lo mejor no es nada.



Lo siento, me tropiezo muchas veces. Forma parte de lo que soy. No quiero ser como muchas. Quiero a un chico que valga por todos los que existan el mundo.


Lorena Lupión Alabarce~

Todo el mundo tiene cicatrices. Todos tienen heridas. Normalmente decimos que se trata de ser fuertes, de seguir adelante, de OLVIDAR. Las personas que no consiguen hacer eso son tildadas de débiles, de tristes. Les echamos la culpa, como "bueno, tú te empeñas en seguir así". No es del todo así.

Aquí no hablo de fuertes o de débiles. No hablo de más o menos dolor. No hablo de si son más importantes las enfermedades mentales o las físicas, porque creo que ni siquiera el mundo debería hacerse ese debate.  No hablo de errores ni de aciertos. Hablo de lo que hay. De lo que tenemos. De lo que somos. Hablo del derecho a la libertad de expresión. Hablo de HABLAR ante las dudas, ante los problemas. Hablo de que hace dos años que te fuiste. Nos dejaste el dolor que sentías, con el que creías que así vencerías. Dejaste una herida que nunca será cerrada. Esa, NUNCA será cerrada. Tus padres te echan de menos. Vi a tu madre hace un año. Estaba perdida y lo sigue estando. Nunca se recupera…

2 años más tarde.

¿Has sentido que sobras? No de un lugar, un sitio, de un grupo de amigos, con tu pareja, familia. Sino de la vida.


Justo ahí. El momento en que miras a ambos lados lados y desaparece lo que conoces. En el que la gente es extraña y no te entiende. ¿Te ocultas? ¿Se ocultan? ¿Conoces el vacío? Será tu perdición.

¿Has jugado? A tu juego. A la mentira. A la sonrisa fingida. Al tengo miedo, ¿a qué? No has estado en níngún precipicio, pero no lo necesitaste para sentirte caer. Y caer es jodidamente metáforico. Puedes caer cuando estás en la calle. Cuando estás en el super. En el baño. En la cocina, al lado de tus calorías. En el sofá. En casa de una amiga. En una graduación que todos esperan expectantes. En una boda. En el fondo del mar. En la piscina. En una reunión. En una cita. En un beso. En navidad.

Puedes morir por dentro, que tus entrañas se llenen de hemorragias que no puedas parar al mantener simplemente la puta boca cerrada. Dirás que tienes miedo, que te sientes mal. Vas a pedir a…