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Yo soy tú. Tú eres yo.

Puedo escuchar el ruido incesante en tus cascos, sentir el frío de Reikiavik, el calor de Argentina, la unión de Francia contra la violencia, del mundo entero. Los ruidos que hace mi mente, la tuya, el silencio en una plaza abandonada, en tu corazón de piedra pero lleno de fuego. Puedo saborear tu imaginación que te lleva a alejarte de aquí, puedo degustar tu plato preferido, puedo sentir tu indiferencia hacia el ruido, los gritos, sus putos comentarios.

Yo soy el tú que tú nunca viste. Yo siento y padezco. Yo soy soledad aun con gente alrededor. Yo soy tus ganas de echar de menos. También puedo entender tus desvelos, yo soy un tú que siente dolor, deseo y sueños. No importa quien seas, que hagas, o que digas. Yo soy un tú asustado, desquiciado, cabreado. Soy las emociones que sientes. Porque tú y yo no somos tan diferentes. No me importa el color de tu piel, tu origen, tus errores, tus virtudes, tus sueños o dolores. Yo soy también un tú. Un tú que absorbe el malestar de la sociedad, la avaricia y la vanidad. Yo padezco las mentiras de aquellos que sin querer dictan y de aquellos que queriendo hacen daño. Padezco de la indiferencia, de las palabras que otros buscan para definirme. No eres nada de lo que los demás digan, a no ser que tu sepas por ti mismo que lo eres. 

Somos almas gemelas separadas al nacer. A pesar de tu ideología, ciudad, país, éxitos, fracasos, nivel social, tu y yo tenemos algo en común. Somos humanos y sentimos. No estás solo. 


Te echo de menos.  

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Lorena Lupión Alabarce~

Todo el mundo tiene cicatrices. Todos tienen heridas. Normalmente decimos que se trata de ser fuertes, de seguir adelante, de OLVIDAR. Las personas que no consiguen hacer eso son tildadas de débiles, de tristes. Les echamos la culpa, como "bueno, tú te empeñas en seguir así". No es del todo así.

Aquí no hablo de fuertes o de débiles. No hablo de más o menos dolor. No hablo de si son más importantes las enfermedades mentales o las físicas, porque creo que ni siquiera el mundo debería hacerse ese debate.  No hablo de errores ni de aciertos. Hablo de lo que hay. De lo que tenemos. De lo que somos. Hablo del derecho a la libertad de expresión. Hablo de HABLAR ante las dudas, ante los problemas. Hablo de que hace dos años que te fuiste. Nos dejaste el dolor que sentías, con el que creías que así vencerías. Dejaste una herida que nunca será cerrada. Esa, NUNCA será cerrada. Tus padres te echan de menos. Vi a tu madre hace un año. Estaba perdida y lo sigue estando. Nunca se recupera…

¿Te quedarías conmigo pase lo que pase?

Te juro que intento luchar. No es sencillo. Solo siento que soy patética.
Quiero estar a la altura pero nunca seré como ella. No hace falta ya lo sé, y que soy yo y ya está, también.
Yo no tendré unos ojos grandes y azules nunca.
No seré lo suficientemente bonita o delgada o algo más perfecta.
Las cosas que me dices son solo palabras que vuelan...que se me escapan entre los dedos.
Esto es difícil para mí porque siento que una vez más voy a volver a ser tan gilipollas que voy a caer.
No digo te quiero sin sentirlo. Resulta asfixiante pensar que me olvidarás por no venir.
Estoy cansada, JODER. ¡QUIERO QUE ALGO SALGA BIEN DE UNA PUTA VEZ!

A lo mejor, yo no me lo merezco y por eso no lo encuentro. A lo mejor no eres tú. A lo mejor no hay nadie para mí. A lo mejor no es nada.



Lo siento, me tropiezo muchas veces. Forma parte de lo que soy. No quiero ser como muchas. Quiero a un chico que valga por todos los que existan el mundo.


2 años más tarde.

¿Has sentido que sobras? No de un lugar, un sitio, de un grupo de amigos, con tu pareja, familia. Sino de la vida.


Justo ahí. El momento en que miras a ambos lados lados y desaparece lo que conoces. En el que la gente es extraña y no te entiende. ¿Te ocultas? ¿Se ocultan? ¿Conoces el vacío? Será tu perdición.

¿Has jugado? A tu juego. A la mentira. A la sonrisa fingida. Al tengo miedo, ¿a qué? No has estado en níngún precipicio, pero no lo necesitaste para sentirte caer. Y caer es jodidamente metáforico. Puedes caer cuando estás en la calle. Cuando estás en el super. En el baño. En la cocina, al lado de tus calorías. En el sofá. En casa de una amiga. En una graduación que todos esperan expectantes. En una boda. En el fondo del mar. En la piscina. En una reunión. En una cita. En un beso. En navidad.

Puedes morir por dentro, que tus entrañas se llenen de hemorragias que no puedas parar al mantener simplemente la puta boca cerrada. Dirás que tienes miedo, que te sientes mal. Vas a pedir a…